Normativa sobre el uso de botas de seguridad

Las botas de seguridad son un equipo de protección individual (EPI) básico, imprescindible para la prevención de riesgos laborales en el desempeño de la actividad diaria de infinidad de profesionales. ¿Necesitas renovar tu equipo y te gustaría conocer los distintos tipos de calzado de seguridad que existen actualmente en el mercado?

¿Qué requisitos deben cumplir estos equipos?

Descubre todas las claves que debes tener en cuenta para elegir las botas o zapatillas de seguridad más adecuadas, teniendo en cuenta los riesgos asociados a cada sector profesional.

Calzado de seguridad

Calzado de seguridad

Calzado profesional: tipología y normativa

Dentro del calzado para uso profesional se incluyen equipos de tipología muy diversa, con diferentes niveles de protección, desde botas de seguridad a zapatos de trabajo. La norma europea UNE EN ISO 20344:2012 establece los requisitos generales equipos de protección personal y métodos de ensayo para calzado. Además, como veremos a continuación, existen normas específicas dependiendo del tipo de botas o zapatos para uso profesional.

En cuanto a su tipología, podemos utilizar diferentes criterios de clasificación. Desde el punto de vista del diseño, el calzado profesional incluye zapatos, botas tobilleras, botas de media caña, botas altas o extralargas. En función del material con el que esté fabricado, podemos diferenciar entre calzado profesional de cuero y otros materiales (clase I), y calzado de caucho o material polimérico (clase II). En tercer lugar, atendiendo a su nivel de protección, podemos distinguir tres categorías principales:

  • Calzado de seguridad, equipados con un refuerzo en la parte delantera, diseñados para proteger al usuario frente a impactos de al menos 200 julios y compresiones de al menos 15 kilonewtons de carga. Dentro de la Unión Europea, las características de estas botas y zapatillas de seguridad están recogidas en la norma UNE EN ISO 20345:2012.
  • Calzado de protección, con refuerzo delantero, capaz de resistir impactos de hasta 100 julios y compresiones de al menos 10 kilo-newtons. Para este tipo de calzado, la normativa de referencia es la norma UNE EN ISO 20346:2014.
  • Calzado de trabajo, hidrófugo y antideslizante, pero sin puntera de protección contra impactos. Las especificaciones que deben cumplir estos zapatos y botas de trabajo están armonizadas a nivel europeo por la norma UNE EN ISO 20347:2013.

Además de las anteriores, también existen normas específicas que establecen las especificaciones del calzado de seguridad cuando exista una exposición a riesgos químicos (UNE EN 13832-1:2007, UNE EN 13832-2:2007) y UNE EN 13832-3:2007), calzado aislante ante riesgos eléctricos para instalaciones de baja tensión (UNE EN 50321:2000) o calzado para bomberos (UNE EN 15090:2012), por ejemplo.

Especificaciones técnicas y marcado

El mercado europeo, obligatorio para todos los tipos de calzado profesional anteriores, permite identificar el nivel de protección que ofrece cada equipo y garantiza que cumple con los requisitos obligatorios establecidos por la normativa vigente. Las zapatillas y botas de seguridad se identifican con el sello SB, mientras que en el caso del calzado de protección se utiliza el marcado PB. Por su parte, las botas y zapatos de trabajo deben incluir el marcado OB.

En cuanto a sus características, cualquier calzado homologado para uso profesional debe cumplir una serie de requisitos básicos de diseño, ergonomía, estanqueidad y resistencia. En el caso de las botas y zapatillas de seguridad y el calzado de trabajo, cuentan con una protección delantera, en la zona de los dedos, resistente al impacto, la compresión y la corrosión de los topes. Todas las partes del zapato deben ser resistentes al rasgado. En el caso del empeine, también debe ser permeable y resistente a la tracción y la flexión. El forro debe ofrecer resistencia a la abrasión y en el caso de la suela, a la exposición a los hidrocarburos. La normativa europea también especifica otras características, como el espesor de la suela, la permeabilidad, el pH o el contenido de cromo.

La principal diferencia entre el calzado de seguridad o protección y las zapatillas o botas de trabajo es que, en el segundo caso, estos equipos no cuentan con una puntera de protección delantera, por lo que no ofrecen una protección total frente a riesgos mecánicos. El calzado de trabajo tampoco es resistente frente a la exposición a los hidrocarburos.

Además de estos requisitos básicos, el catálogo actual de calzado profesional también cuenta con opciones diseñadas para ofrecer una protección específica frente a otros riesgos laborales, como suelas antideslizantes o resistentes a la penetración de objetos punzantes, o propiedades aislantes frente al calor o la electricidad.

Protección adaptada a cada entorno de trabajo

Ahora que ya conoces las características de los diferentes tipos de calzado profesional, ¿cómo puedes asegurarte de escoger el que necesitas? ¿Necesitas una alta protección contra impactos o buscas unas botas de agua o calzado para el frío? Los riesgos asociados a tu entorno de trabajo y la actividad que desempeñas son la principal clave a considerar para elegir estos equipos de protección. ¿Trabajas con herramientas o máquinas? Las zapatillas y botas de seguridad están diseñadas para ofrecer una protección óptima frente a los riesgos mecánicos asociados a estos entornos, incluyendo impactos, compresiones, cortes o pinchazos. Si en tu trabajo no estás expuesto a este tipo de riesgos mecánicos, las botas o zapatos de trabajo ofrecen una protección suficiente, especialmente si cuentan con una suela antideslizante, para prevenir resbalones y caídas.

Si trabajas en ambientes muy húmedos, se recomienda el uso de calzado fabricado totalmente con caucho o material polimérico, independientemente de su categoría. Las botas de agua son un buen ejemplo de botas de seguridad adecuadas para este tipo de entornos, habituales en la industria de la construcción, química o metalúrgica. Si este es tu caso, dentro de las últimas novedades de mercado destacan opciones como la gama Dunlop Protomastor, con puntera y plantilla mecánica y suela de categoría SRA resistente a aceites, para maximizar el agarre, Dunlop Puroconfort Professional, ligera y resistente, capaz de ofrecer un aislamiento térmico de hasta -20º, o Dunlop Puroconfort Thermo+, indicada para temperaturas extremas, de hasta -40º.

Las botas de seguridad impermeables también son un equipo indispensable en entornos donde están presentes sustancias químicas o explosivas. Además, si estás expuesto a sustancias inflamables se recomienda el uso de calzado conductos o antiestático, resistente ante riesgos eléctricos.

Como ves, la gama actual de calzado profesional es extraordinariamente amplia, con opciones para todo tipo de entornos y actividades. Si tienes dudas, no dudes en consultar en tu ferretería industrial sobre la solución más adecuada para tus necesidades particulares. Después, ya puedes ponerte manos a la obra, ¡con total seguridad!

Si quieres saber más acerca de las botas de seguridad, en Prevencionar, encontrarás más información.

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